Cuando la rentabilidad financiera nace de la eficiencia fiscal

Por qué los grandes patrimonios están diversificando en Cine, I+D y Naval más allá del amor al arte

En la gestión de grandes patrimonios, existe una obsesión a menudo mal enfocada: buscar rentabilidad bruta asumiendo riesgos de mercado excesivos. Sin embargo, en un entorno de alta presión fiscal, la verdadera rentabilidad neta muchas veces no se encuentra persiguiendo al índice S&P 500, sino optimizando la factura tributaria.

Aquí es donde entra el Tax Lease, una herramienta que, durante años, pareció reservada exclusivamente para las tesorerías de las grandes corporaciones del IBEX 35, pero que hoy es una pieza fundamental en la planificación de Family Offices y patrimonios privados sofisticados.

Simplificando la ingeniería financiera: el Tax Lease permite a un inversor participar en la financiación de un activo (una producción audiovisual, un buque, un proyecto de I+D) y, a cambio, recibir no solo un retorno financiero, sino los créditos fiscales generados por dicho proyecto.

No estamos hablando de “paraísos fiscales” ni de zonas grises. Hablamos de un mecanismo incentivado por el Estado (validado por la Hacienda española y la Unión Europea) para fomentar industrias estratégicas. Usted invierte capital y recupera su inversión más una rentabilidad que proviene, en gran medida, de una deducción directa en su cuota del Impuesto de Sociedades o IRPF.

¿Por qué su banco comercial no le ha ofrecido esto?

  1. Complejidad de estructuración: Requiere bancos de inversión y despachos legales de primer nivel para armar la A.I.E. (Agrupación de Interés Económico).
  2. Barreras de entrada: Tradicionalmente requería tickets de entrada muy elevados.
  3. Especialización: No es un producto de estantería; es un traje a medida.

El estigma del pasado ha desaparecido. Hoy, las operaciones en las que participo vienen blindadas. Trabajamos exclusivamente con estructuras que cuentan con Consultas Vinculantes de la Dirección General de Tributos. Esto significa que Hacienda da su “visto bueno” a la operación antes de que usted ponga un euro. El riesgo fiscal se mitiga desde el diseño.

El Tax Lease no sustituye a su cartera de fondos ni a sus inmuebles. Es un descorrelacionador. Ofrece rentabilidades financiero-fiscales que a menudo superan el doble dígito, con un riesgo subyacente muy acotado y un plazo de maduración corto (a menudo en el mismo año fiscal).

Si su estrategia para este año fiscal se basa solo en “ganar más” y no en “tributar mejor”, es probable que esté dejando una parte significativa de su patrimonio sobre la mesa.

Juan Naranjo / Private Equity, Real Estate & Tax Lease.